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El director de Bufete Mercadal, Francisco Mercadal, se ha incorporado recientemente al comité ejecutivo de la Fundación Barceló, entidad sin ánimo de lucro creada por la familia Barceló en 1989 y que tiene como objetivo la mejora del desarrollo humano, económico y social de las personas más necesitadas. Su acción se desarrolla prioritariamente en los países más pobres de África y América Latina, en temas de salud, educación y desarrollo integral, atendiendo preferentemente a la mejora de la calidad de vida de las mujeres.

Francisco Mercadal explica que “es una propuesta que me ha hecho mucha ilusión poder aceptar, admiro el trabajo que lleva a cabo la Fundación Barceló y de esta forma puedo implicar en su labor y poner mi granito de arena”. Por ello, “agradezco a las personas que dirigen la Fundación su confianza en mí, es un honor asumir esta responsabilidad y sin duda alguna como vocal de la comisión ejecutiva haré todo cuanto esté en mi mano para contribuir a alcanzar los objetivos de la Fundación”.

Entre otras, las funciones del Comité Ejecutivo son proponer a la dirección mejoras en los sistemas de trabajo internos de la Fundación o en el enfoque de los proyectos; analizar, aprobar, rechazar o pedir información complementaria de los Proyectos de Actuación que presente la dirección de la Fundación; verificar que en la aprobación de los proyectos se cumplen las políticas y normas internas de la Fundación y las normas legales y asegurar que existe un control suficiente de que los recursos de la Fundación se destinan al proyecto aprobado, se consiguen los resultados previstos y se gestionan de forma eficiente.

La Fundación Barceló, que ocupa el segundo lugar en el ranking de transparencia de las principales fundaciones familiares españolas, según el último informe “Construir Confianza 2017”, elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia, actúa en países situados por detrás del puesto 100 del Indicador de Desarrollo Humano elaborado anualmente por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Lo hace también excepcionalmente en países que se sitúan por encima de dicho índice, pero con niveles de desigualdad entre la población muy elevados, para reducir dichas situaciones y evitar la marginación de gran parte de la población de las zonas más pobres.

En 2017 realizó un total de 115 proyectos de ayuda humanitaria en 25 países diferentes, con una inversión de más de 2 millones de euros y un total de 272.000 beneficiarios, la mayor parte de ellos (218 mil) en el área de salud.  Cabe destacar el proyecto FARMASOL, Farmacias Solidarias y Educación para la Salud, gestionado directamente por la Fundación Barceló que puso en marcha 6 nuevos proyectos en África, los cuales han supuesto un aumento del 32% de los beneficiarios con relación al 2016.

También el proyecto ALISOL, Alimentos Solidarios, destinado a la donación de alimentos perecederos (verduras, hortalizas, frutas, carne, pescado, etc.) a personas en situación de necesidad real en Mallorca que experimentó un incremento del 15% gracias a la ampliación de la superficie cultivable de la finca SON BARCELÓ, propiedad que la fundación posee en Felanitx. El año pasado se entregaron más de 160 toneladas de alimentos frescos a un total de 14 asociaciones benéficas de la isla llegando a más de 2.300 beneficiarios a la semana.

Resalta el lanzamiento de la segunda convocatoria de proyectos sociales, que logró un gran éxito de participación, y en la que se otorgaron ayudas a 32 entidades benéficas de la isla, entre ellas la Fundación Rana, 3 Salut Mental o la Asociación AMITICIA. En esta segunda convocatoria estuvo dotada de 300.000 euros y logró beneficiar a unas 1.500 personas.

Además, la Fundación Barceló también actúa en el arte y la cultura. Al iniciar su actividad, con el fin de contribuir a la mejora de la persona y su calidad de vida en los aspectos físicos, espirituales, profesionales e intelectuales, se pensó que una de las facetas más importantes fuese el conocimiento y difusión de las Bellas Artes.

Su actividad se concentra en rememorar la obra pictórica de los artistas mallorquines o residentes en la isla de los siglos XIX y primera mitad del siglo XX. Y no solamente de lo más destacados, sino también, y con más afán, de los que por diferentes motivos habían caído en el olvido o en un menor conocimiento de su obra.