Publicado por
Abogados, General

 

Como despacho de abogados especializado en Derecho Inmobiliario, con sede en Palma de Mallorca, somos conscientes de que en los últimos años, primero por la crisis y después por una fuerte reactivación del mercado inmobiliario, se han dado numerosos casos en los que una operación de compraventa ha acabado en los tribunales. Ya sea porque sobre el bien pesaban cargas o vicios ocultos que se desconocían en el momento de formalizar la compra, o por incumplimiento de las condiciones pactadas… Siempre con el perjuicio económico para algunas de las partes, cuando no para las dos.

 

Por la experiencia, ya sea sufrida en primera persona o por lo sucedido a terceras personas,  ahora empieza a tenerse más conciencia de la necesidad de contar con especialistas para afrontar este tipo de operaciones. Porque para garantizar que todo transcurre sin problemas son muchos los detalles que hay que controlar, realizando un trabajo exhaustivo y riguroso. Un trabajo que requiere de una gran especialización.

 

Esto es más importante si cabe cuando el cliente es extranjero, como nos sucede habitualmente en Bufete Mercadal. Porque desconocen la normativa del país y en principio es lógico que puedan partir de cierta desconfianza o recelo. Por ello, nuestra política empresarial es la de máxima transparencia, comunicación y cercanía en la relación con nuestros clientes, dándole toda la importancia a todos y cada uno de los detalles de la operación. Incluso aquellos que a priori pueden parecer nimios o menos relevantes.

 

Como bufete especializado, nos ocupamos de que nuestros clientes conozcan todos los detalles de la operación, y ello incluye la explicación pormenorizada de los contratos que hay que firmar. Por ejemplo con una agencia inmobiliaria, contrato de señal, oferta vinculante del banco, escrituras de la hipoteca… Todo ello está redactado en un lenguaje jurídico que no siempre resulta sencillo, y es imprescindible que el cliente sepa con exactitud todo lo que firma.

 

Paralelamente, hay que asegurarse de que no hay cargas sobre la propiedad, y también que las condiciones pactadas con el banco son las mejores y por supuesto que no contengan cláusulas abusivas. Y si nuestro cliente es el vendedor, también debemos asegurar de la solvencia de la parte compradora.  Se trata de llevar a cabo una due diligence que garantice el éxito de la operación.

 

Nuestra máxima es que en una operación de compraventa no hay cabida para las sorpresas. Hay que estudiar cada caso, diseñar la operación y llevarla a cabo según lo planificado.